TL;DR: Un post propio llega a quien ya me sigue. Un comentario bien elegido llega a la audiencia de otra persona — que puede ser exactamente la mía. Esta semana comenté en 15 posts de profesionales del sector. El resultado más alto: 307 impresiones en un solo comentario, sin publicar nada. La lógica no es obvia, pero tiene mucho sentido cuando la ves.
El problema con solo publicar posts
Hay una creencia extendida en LinkedIn que dice que la presencia se construye publicando. Cuanto más publicas, más visibilidad. Y es verdad — hasta cierto punto.
El límite es el siguiente: un post propio llega principalmente a quien ya te sigue. Si tienes 800 seguidores, tu techo orgánico sin viralización está ahí. Puedes trabajar el titular, la imagen, la hora de publicación — pero el punto de partida siempre es tu propia red.
El comentario funciona diferente. Cuando comentas en el post de alguien con 3.000 seguidores en tu sector, tu nombre aparece en su hilo. Sus seguidores te leen. Si el comentario tiene criterio propio, algunos hacen clic en tu perfil. Y ese perfil, si está bien trabajado, convierte esa visita en una conexión, en un mensaje, en una reunión.
No es magia. Es distribución prestada. Y en LinkedIn, la distribución prestada puede ser más eficiente que la propia.
La mecánica del comentario en el algoritmo de LinkedIn
El algoritmo de LinkedIn trata los comentarios como una señal de relevancia del post original: cuantos más comentarios recibe un post, más lo distribuye la plataforma. Esto crea un efecto de bola de nieve: los primeros comentarios son los que más se ven, porque el post todavía está en fase de expansión.
Hay un dato de comportamiento relevante aquí: si comentas en los primeros 30 minutos de un post que va a crecer, tu comentario aparece en posición destacada cuando ese post ya tiene miles de impresiones. Si comentas tres horas después, por brillante que sea el texto, llegas tarde al ascensor.
El segundo mecanismo es el de notificación. Cuando mencionas a alguien en un comentario o respondes al autor, esa persona recibe una notificación. Si el autor del post tiene muchos seguidores y responde a tu comentario, esa interacción queda visible para toda su red. Un comentario que genera respuesta del autor es, en la práctica, un mini-post copatrocinado por alguien con más alcance que tú.
El tercer mecanismo es el de credibilidad transferida. Estar en el hilo de alguien a quien tu audiencia objetivo respeta es una forma de posicionamiento sin hacer publicidad. No dices «soy experto en X» — apareces en conversaciones donde se habla de X.
Cuatro cosas que aprendí comentando 15 posts en una semana
Entre el 3 y el 7 de marzo de 2026 documenté mi actividad de comentarios en LinkedIn. Quince posts comentados, de profesionales de marketing digital, medios, publicidad y tecnología. Estas son las conclusiones:
1. El comentario genérico no existe
Un «gran reflexión, muy de acuerdo» no genera nada. No te hace visible, no construye criterio, y el autor del post ni lo recuerda. El comentario que funciona aporta algo que no estaba en el post original: un dato, un matiz, una experiencia propia, una pregunta que abre el argumento. Si no tienes eso, es mejor no comentar.
2. Puedes posicionarte sin vender nada
En un post sobre fraude publicitario programático escribí: «Un poco de back to basics no vendría mal. Este es el anuncio, este es el periódico, ponlo ahí.» No mencioné Addoor ni native ads. No hice falta. Quien leyó ese comentario y le interesó, hizo clic en mi perfil y vio ahí toda la información. El comentario abrió la puerta; el perfil cerró el argumento.
3. El comentario es un gesto de atención que la gente recuerda
En un feed donde el 90% del scroll no genera ninguna acción, que alguien se pare a escribir dos párrafos con criterio sobre tu post es algo que los autores valoran. Rodolfo Carpintier me respondió directamente. Rafael Martinez lo hizo también. No porque el comentario fuera extraordinario, sino porque era real — había leído el post de verdad.
Eso genera un tipo de relación diferente al follow o al like. El like no se recuerda. Un comentario con criterio, sí.
4. El criterio de selección del post importa más que el comentario en sí
El post más relevante para comentar no es el más viral ni el más reciente. Es el del profesional cuya audiencia coincide con la mía: media planners, directores de marketing de agencia, CDOs de medios. Si ese profesional publica algo sobre publicidad digital, fraude programático, IA en medios o atribución — ese es mi post. Aunque tenga solo 200 seguidores.
La pregunta correcta no es «¿en qué post comento hoy?» sino «¿quién de mis potenciales clientes acaba de publicar algo?»
Los datos de la semana: 15 posts, alcance real
De los quince comentarios de la semana, estos son los resultados de impresiones por comentario según el contador propio de LinkedIn:
- 307 impresiones — comentario en post de Tomás Cabacas García (TPNET) sobre AI Overviews y el futuro de los medios digitales en España.
- 240 impresiones — comentario en post de Rafael Martinez (CDO en IKI MEDIA) sobre 20 años de publicidad digital y los 6.000 millones de inversión en España.
- 132 impresiones — comentario en post sobre tendencias de medios.
- 120 impresiones — comentario en post de Borja M. sobre Ad Fraud 2.0 y publicidad generada por IA.
- 117 impresiones — comentario en post de Rodolfo Carpintier sobre avatares de IA para contenido en vídeo. El autor respondió directamente.
El total de impresiones acumuladas de los 15 comentarios supera con holgura el alcance habitual de un post propio publicado en la misma semana sin viralización. Y cada impresión se produce ante una audiencia que ya estaba interesada en el tema — no ante una audiencia genérica.
Nota: las impresiones de comentario en LinkedIn son el número de veces que ese comentario fue visto dentro del hilo del post, según el dato que ofrece la propia plataforma a quien escribe el comentario.
Lo que esto tiene que ver con vender
No lo cuento como una táctica de visibilidad abstracta. Lo cuento porque tiene consecuencias comerciales concretas.
Mi trabajo en Addoor consiste, en parte, en abrir conversaciones con media planners y directores de marketing que no me conocen. El canal frío — email sin contexto previo, InMail sin relación — tiene una tasa de respuesta muy baja. El canal templado — email a alguien que lleva semanas viéndome en conversaciones de su sector — funciona diferente.
El comentario es la forma más eficiente que he encontrado de pasar de frío a templado sin que el otro sienta que estoy en modo venta. Es presencia antes de la propuesta. Contexto antes del contacto.
Funciona porque no interrumpe. Apareces donde la persona ya está, en una conversación que ya le interesa, aportando algo que no estaba. Si lo haces bien durante semanas, cuando llegue el email de presentación no eres un desconocido.
Una semana de créditos
Esta reflexión no hubiera existido sin los posts que la provocaron. Gracias por compartir vuestra visión esta semana a Silvia Serrano, David Lahoz Martín, Api C., Rodolfo Carpintier, Borja M., Marisa Manzano, Rafael Martinez, Antonio Rojo García, Ana Cillán Andrade, Marta Olariaga Mérida, Nestor Rodriguez, Enrique Jiménez, Yossef Bensemhoun, Fernando López-Quero Ochotorena y Tomás Cabacas García.
Quince conversaciones. Quince excusas para aparecer donde estáis vosotros.
Si habéis recibido una notificación rara a las 8 de la mañana, era yo.
En Addoor llevamos más de 23 años trabajando la presencia de anunciantes en los grandes medios digitales españoles mediante publicidad nativa under-article. Si te interesa entender cómo funciona ese canal como herramienta de funnel — no solo como formato de display — escríbeme directamente en LinkedIn.


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